lunes, 19 de febrero de 2007

Al principio fue el pulpo

Me apetece hacer memoria de como sucedió todo, de como fueron mis inicios en el mundo submarino. Tal como he comentado ya, una súbita traición que algún dia espero detallar, y que por lo demás resulta ser algo banal, convirtió mi afición por los fondos marinos en una forma de vida. Bien, tal como lo recuerdo, los inicios fueron como la conversación de un niño de cuatro años con su madre. Mientras pasean el niño va saludando a todos con alegria al tiempo que descubre un mundo nuevo tras cada rincón. Al dirigirse a la madre todo se vuelve un por qué que se encadena con otro y así sucesivamente hasta el infinito...en esta tesitura anduve durante un par de años (aunque no voy a negar que me pase de vez en cuando). Recuedo que bajo el agua daba muchas vueltas a las cosas, preocupado por llenar los silencios que parecian agarrarse a mi garganta, casi asfixiándome. Poco a poco comencé a apreciar la soledad y mi cabeza iba tomando el control de la situación, hasta que, con el tiempo, me llegué a acostumbrar a la oscuridad y a esa sensación de vacio. Aprendí que el mar es un buen lugar donde pararse a pensar. Nadie molesta. Me di cuenta que el trabajo manual despejaba mi mente y me permitia ser más creativo. Así, suspendido, me sorprendia immerso en las más variadas fantasias. Mi favorita sigue siendo la que me soñaba rodeado de formas femeninas, amables y cálidas que me regalaban mimos y caricias hasta conseguir darle la vuelta a mi piel, como a un pulpo recién pescado, para verme las entrañas.

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