
De tanto andar y andar se me olvidó a donde tenia que llegar. Lo sé, suele pasar, me dejé llevar por el paisaje que acompañaba mi camino y a resultas de todo ello me perdí. No sé si sabré perdonármelo pero así fue como sucedió. Esta vez, sólo por esta vez, olvidé si se trataba del cielo, la tierra o el mar. me dejé llevar y perdí en el camino el sentido y la dirección. Prometo estar más atento en la próxima ocasión y pido disculpas por si algún incauto tuvo la osadia de seguirme. Sinceramente, lo siento.
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